Cuando los ingleses se enfrentaron a espadazos a los noruegos en Stamford Bridge... y pusieron fin a la 'Era Vikinga'
El único gran conflicto bélico específicamente protagonizado por Noruega contra Inglaterra fue la invasión de 1066 liderada por Harald Hardrada, derrotado y muerto en la batalla de Stamford Bridge.
Anoche, Inglaterra derrotaba a Noruega por 2-1 en un intenso partido de cuartos de final del Mundial de fútbol disputado en el Miami Stadium, con un doblete decisivo de Jude Bellingham. Pero, más allá de la anécdota deportiva, el cruce entre ambas selecciones invita a mirar hacia atrás, muy atrás, hasta un tiempo en el que Inglaterra y Noruega no competían deportivamente por un balón, sino a espadazos por tierras.
¿Quiénes eran los anglosajones?
Los anglosajones (antepasados de los actuales ingleses) fueron el conjunto de pueblos germánicos —anglos, sajones y jutos, principalmente— que emigraron y se asentaron en Britania a partir del siglo V, tras el colapso del dominio romano. A lo largo de varios siglos, estos pueblos fueron conformando distintos reinos (Wessex, Mercia, Northumbria, Anglia Oriental, entre otros) que, con el tiempo, terminarían unificándose en lo que hoy conocemos como Inglaterra. Este proceso de unificación estuvo, precisamente, muy condicionado por la amenaza exterior que llegaba por mar: los vikingos.
La llegada de los “hombres del norte”
A finales del siglo VIII comenzó uno de los episodios más determinantes de la historia de la Gran Bretaña: las incursiones vikingas. El ataque considerado como el pistoletazo de salida de la “era vikinga” fue el saqueo del monasterio de Lindisfarne, en el año 793, un hecho que conmocionó a la cristiandad por la brutalidad con la que fueron tratados los monjes y las riquezas del templo (uno de los principales centros culturales y de evangelización de la isla).
Aclaremos, sin embargo, que el término “vikingo” no designa una nacionalidad, sino una actividad (la de “hacer incursiones” o comerciar y saquear por mar), practicada por gentes procedentes de distintas regiones escandinavas: la actual Noruega, Dinamarca y, en menor medida, Suecia. Por su posición geográfica, los vikingos noruegos solían dirigirse hacia el norte de Escocia, las islas Orcadas, Shetland y Hébridas, Irlanda y la costa noroccidental de Inglaterra, mientras que los daneses protagonizaron las campañas más extensas e intensas sobre el sur y el este de Inglaterra.
El Gran Ejército y el Danelaw: el papel danés
Durante el siglo IX, la amenaza vikinga sobre Inglaterra escaló de forma dramática con la llegada del llamado “Gran Ejército Pagano”, formado principalmente por daneses. Esta fuerza, mucho más ambiciosa que las razias esporádicas anteriores, no buscaba solo saquear, sino conquistar y asentarse. Conquistaron Northumbria, Anglia Oriental y gran parte de Mercia, dejando a Wessex como el único reino anglosajón independiente bajo el mando de Alfredo el Grande.
Alfredo logró contener el avance vikingo y, mediante un tratado, se estableció el llamado Danelaw (“[Tierra bajo la] ley de los daneses”), una amplia región del este y norte de Inglaterra donde regía la costumbre y el derecho escandinavos.
Aunque este capítulo está protagonizado sobre todo por daneses, los noruegos también tuvieron un papel relevante en el norte, especialmente en torno al reino vikingo de York (Jórvík), que en distintos momentos estuvo bajo control de caudillos de origen noruego, como Erik Hacha Sangrienta, expulsado definitivamente en el año 954.
Stamford Bridge: el choque decisivo entre anglosajones y noruegos
Si hay un episodio que puede considerarse la guerra “propiamente noruega” contra los anglosajones, ese es sin duda la invasión de 1066 protagonizada por el rey Harald Hardrada (“el Despiadado” o “el que endurece el camino”), uno de los últimos grandes reyes-guerreros vikingos.
Tras la muerte del rey inglés Eduardo el Confesor en enero de 1066, se desató una crisis sucesoria. Varios pretendientes reclamaban el trono, entre ellos Harold Godwinson, noble anglosajón coronado rey de Inglaterra, y Harald Hardrada de Noruega, que argumentaba tener derechos dinásticos heredados de un pacto anterior entre reyes escandinavos e ingleses.
Harald Hardrada organizó una gran flota y desembarcó en el norte de Inglaterra, cerca de York, contando además con el apoyo del hermano rebelde del propio rey inglés, Tostig Godwinson. Tras derrotar a las fuerzas locales en la batalla de Fulford, la situación parecía favorable a los invasores noruegos. Sin embargo, Harold Godwinson reaccionó con una rapidez asombrosa: marchó con su ejército desde el sur hasta York en apenas unos días, tomando por sorpresa a las tropas noruegas.
El 25 de septiembre de 1066 tuvo lugar la batalla de Stamford Bridge (nada que ver con el homónimo estadio del Chelsea FC), un enfrentamiento brutal en el que el ejército anglosajón logró una victoria aplastante: tanto Harald Hardrada como Tostig murieron en el combate. De la enorme flota noruega que había llegado a Inglaterra, se dice que solo fueron necesarios una veintena de barcos para llevar de vuelta a Noruega a los supervivientes, frente a los cientos que habían desembarcado. Esta derrota marcó, simbólicamente, el fin de la era vikinga y de las ambiciones noruegas de conquistar el trono inglés.
Una victoria efímera: Hastings, apenas tres semanas después
La gloria de Harold Godwinson tras Stamford Bridge duró muy poco. Apenas tres días después de la batalla le llegó la noticia de que Guillermo, duque de Normandía, había desembarcado en el sur de Inglaterra reclamando también el trono. Con su ejército agotado por la reciente campaña contra los noruegos, Harold tuvo que marchar de nuevo, esta vez hacia el sur, para enfrentarse a los normandos.
El 14 de octubre de 1066, apenas diecinueve días después de su victoria sobre los noruegos, Harold Godwinson murió en la batalla de Hastings, y Guillermo el Conquistador se convirtió en rey de Inglaterra, dando inicio a una nueva era en la historia inglesa: la conquista normanda.
Es una de las grandes ironías de la historia medieval que el rey anglosajón que puso fin a las aspiraciones noruegas sobre Inglaterra perdiera su corona y su vida tan solo unas semanas después, frente a otro pueblo de origen escandinavo (los normandos descendían, precisamente, de vikingos asentados en el norte de Francia).
¿Qué opinará de ese detalle simbólico la selección de fútbol de Francia, potencial rival de Inglaterra en la final del Mundial, por cierto?
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